Durante la estación estival en el hemisferio sur, muchas de las aves que observamos a lo largo de la costa chilena forman parte de un gran evento natural: la migración. Cada año, numerosas especies viajan miles de kilómetros para llegar a las playas, humedales y estuarios de este extenso litoral, donde encuentran lugares para descansar, alimentarse y continuar su viaje.
Muchas de estas aves forman parte de los grandes corredores migratorios del Pacífico, que conectan las zonas de reproducción del hemisferio norte con los humedales y costas de Sudamérica. Con más de 4.200 km de costa, Chile se convierte en un verdadero laboratorio natural para la vida costera y para los viajeros que viajan con nosotros. Entre las aves migratorias destacan los chorlos, un grupo fascinante de aves playeras que cada año visitan o habitan distintos ecosistemas del país.
La migración: un evento extraordinario y desafiante
La migración es sin duda uno de los eventos más extraordinarios de la naturaleza. Desde los gigantes de los océanos, como las ballenas, hasta las pequeñas aves playeras, muchos animales realizan cada año viajes a través de continentes y océanos.
En el caso de las aves, estos desplazamientos pueden alcanzar miles de kilómetros! Durante el trayecto deben enfrentar condiciones climáticas cambiantes, escasez de alimento y el enorme desafío de orientarse a lo largo de las rutas que han seguido generación tras generación.
En términos simples, la migración corresponde al movimiento estacional entre las zonas de reproducción, las áreas de alimentación o descanso y el viaje de retorno. Este proceso conecta ecosistemas muy distantes entre sí y permite que especies de distintos lugares del planeta coincidan en las mismas costas durante ciertas épocas del año.
Los chorlos: Aves Playeras
Los chorlos pertenecen al orden Charadriiformes, un grupo diverso de aves asociado principalmente a ambientes costeros, humedales y planicies intermareales.
Dentro de este orden destacan dos linajes presentes en Chile:
– Familia Charadriidae, incluye a la mayoria de los chorlos y chorlitos del mundo.
– Familia Pluvianellidae, representada por una única especie: el Chorlo de Magallanes.
En general, los chorlos son aves pequeñas a medianas, con patas relativamente largas y picos cortos, adaptados para alimentarse de pequeños invertebrados. Es común observarlos caminando constantemente sobre la arenas o el barro, explorando el sustrato en busca de presas.
Dos historias evolutivas muy distintas
Aunque a simple vista muchos chorlos parecen similares, en realidad representan historias evolutivas muy distintas.
La familia Charadriidae: Chorlos del mundo
La familia charadriidae reúne a la mayoría de los chorlos y chorlitos del planeta. Se trata de un grupo cosmopolita, con especies distribuidas en prácticamente todos los continentes y adaptadas a una amplia variedad de ambientes: playas, estuarios, humedales, lagunas salobres y planicies intermareales.
Muchas de estas especies realizan migraciones que conectan regiones tan distantes como el Ártico y Sudamérica. En chile, varias de ellas llegan cada año durante el verano austral.
Entre los chorlos migratorios que pueden observar en el país destacan:
– Chorlo Semipalmado (Charadrius semipalmatus)
– Chorlo gritan (Charadrius vociferus)
– Chorlo dorado (Pluvialis dominica)
– Chorlo ártico (Pluvialis squatarola)
Junto a estas especies migratorias, Chile también alberga chorlos residentes o con migraciones regionales dentro de Sudamérica, como:
– Chorlo chileno (Charadrius modestus)
– Chorlo cordillerano (Phegornis mitchellii)
– Chorlo nevado (Anarhynchus nivosus)
– Chorlo doble collar (Charadrius falklandicus)
– Chorlo de la puna (Anarhynchus alticola)
Familia Pluvianellidae: un linaje único
El contraste con la diversidad de los Charadriidae, la familia Pluvianellidae representa uno de los linajes más singulares entre las aves playeras.
Esta familia está representada por una sola especie: el Chorlo de Magallanes (Pluvianellus socialis), un ave endémica de la Patagonia austral. Su distribución está restringida al extremo sur de Sudamérica, especialmente en la Patagonia y Tierra del Fuego.
Durante décadas, su historia evolutiva generó debate entre los ornitólogos, ya que comparte características con distintos grupos dentro del orden Charadriiformes. Hoy se reconoce como el único representante de su propia familia, lo que refleja su largo aislamiento evolutivo.
Si quieres conocer más sobre su historia evolutiva y su estado de conservación actual, puedes leer una nota de blog exclusivamente dedicada al Chorlo de Magallanes (Click aquí)
¿Como se alimentan los Chorlos?
A diferencia de otras aves playeras que buscan alimento mediante el tacto, como los playeros que introducen el pico en el barro, los chorlos son cazadores visuales.
Su comportamiento de alimentación es muy caracteristico: corren brevemente, se detienen y luego picotean el sustrato para capturar pequeños invertebrados. Este patron rítmico es conocido como “run-stop-peck”, y es uno de los rasgos más distintivos del grupo.
El chorlo de Magallanes, sin embargo, presenta un comportamiento único: utiliza sus patas para remover el suelo de forma circular, “desterrando” larvas y pequeños crustáceos escondidas bajo la superficie.










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