Con su inconfundible llamado agudo y vuelo energético, los teros o queltehues ya anuncian su llegada en el sur de la Patagonia. Habitantes de praderas, humedales, campos agrícolas, parques e incluso en sectores urbanos, donde se hacen notar durante la primavera y verano. Su llegada coincide con el periodo en que los días comienzan a alargarse y aumentan las horas de luz, lo que a su vez marca el pronto inicio de la temporada reproductiva para muchas especies de la región.
Vigilante del Terreno
El queltehue (Vanellus chilensis)es un ave atenta y territorial. Su plumaje combina tonos grises, negros y blancos. Presenta una distintiva banda negra que cruza el rostro y se extiende hasta el pecho, un abdomen blanco, coberteras alares iridiscente, una cresta negra filamentosa, además de un llamativo iris rojizo.
Camina con pasos firmes sobre el terreno, pero al menor peligro alza vuelo y lanza su característico sonido “tero – tero -tero – tero”. Este llamado puede cumplir múltiples funciones: advertencias de amenaza, parte de un vuelo de exhibición o bien un componente del cortejo.
Migración y Ciclos Estacionales
Aunque es posible observarlos en distintos momentos del año, los queltehues que habitan Magallanes suelen migrar hacia el norte durante el invierno, en busca de temperaturas más calidad y mayor disponibilidad de alimento. Con el inicio de la primavera regresan, y su presencia se vuelve mucho más notoria durante la temporada reproductiva. A comienzos de otoño, vuelven a emprender vuelo hacia latitudes más templadas. Este patrón migratorio convierte al queltehue en un verdadero marcador biológico de los cambios estacionales en el extremo austral del continente.
Una Especie Adaptable
Un aspecto llamativo de los queltehues es su capacidad de adaptación. A pesar del avance de la urbanización y el ruido, estas aves han sabido encontrar espacios en sectores humanizados, incrementando su presencia en áreas agrícolas y periurbanas y por ende, aumentando su área de distribución.
Nido a ras de suelo
La estrategia reproductiva del queltehue resulta interesante. A diferencia de otras aves que buscan árboles o arbustos para anidar, ellos depositan sus huevos directamente en el suelo, entre pastizales. Los huevos, de color café/verdoso con motas oscuras, se camuflan perfectamente con el entorno, reduciendo las posibilidades de ser detectados. Sin embargo, siguen estando expuestos a depredadores como zorros, perros y aves rapaces. También enfrentan amenazas involuntarias por parte de los humanos que caminan por el terreno y muchas veces no perciben la presencia de los huevos llegando a pisarlos accidentalmente.
Por eso, los padres se muestran extremadamente activos y protectores en esa época: su vuelo y sus llamados incesantes son una forma de distraer a los intrusos y dar tiempo a que sus polluelos permanezcan ocultos.
Una Llamada del paisaje Sonoro
Más allá de su belleza y comportamiento, los queltehues forman parte del paisaje sonoro característico de la Patagonia austral. Su llamado constante acompaña la vida en humedales, campos y ciudades, recordándonos la riqueza natural que coexiste con las actividades humanas. Con su regreso, los queltehues no solo anuncian la llegada de la primavera: también nos invitan a detenernos y escuchar como la naturaleza renueva su ciclo en los confines del sur.
Sabías que…?
Los teros tienen espolones en sus hombros, un pequeña pero afilada protuberancia ubicada en la articulación de las alas. Esta “arma natural” les sirve para defenderse de depredadores. Además, estos espolones van acompañados de sus características vocalizaciones, que les permiten ahuyentar intrusos y proteger sus nidos y crías, mostrando así su carácter territorial y vigilante.





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